Costa da Morte

En junio, con una semana de vacaciones por delante, decidimos hacer un pequeño viaje de seis días a parte de la Costa da Morte. En 2009 ya estuvimos visitando parte de ella.

La Costa da Morte es un enclave paisajístico fuera de lo común, naturaleza salvaje salpicada de faros que intentan disuadir a los navegantes de acercarse a sus costas, que durante mucho tiempo han costado innumerables vidas humanas.

Es de tal belleza que es imposible no traer la tarjeta de la cámara llena de imágenes, que no solo perduran en el disco duro de tu ordenador, sino también en tu retina.

Planificación del viaje, lo primero fue buscar un alojamiento tipo campo base, es decir, no cogeríamos los alojamientos en ruta, sino que alquilaríamos un alojamiento para los siete días y volveríamos todos los días a dormir a él.

Desde la pandemia nos decantamos más por apartamentos, ya que aunque las comidas nos gusta hacerlas en restaurantes, las cenas y desayunos nos gusta como en casa, nos hacemos mayores y hay algunas rutinas que no queremos perder, entre ellas no hacer cenas copiosas. Y esto nos lo permite un apartamento, además de más espacio que la habitación de un hotel.

Encontramos un apartamento con un justiprecio en Malpica de Bergantiños, en el que incluían en el precio el garaje para el coche. ¿Se puede pedir más?

Fueron seis días, llegamos un lunes y nos volvimos un domingo, casi hay que contar un día de viaje, no en vano desde Zaragoza tenemos 850 km. No gusta ir tranquilos, parar a comer y cambiar de conductor… sobre las cinco y media de la tarde ya estábamos allí. Dejamos las cosas y nos fuimos a dar un pequeño paseo, solo teníamos que bajar una cuesta y allí estaba ya una pequeña calita.

Costa de Morte, Galicia
Malpica de Bergantiños Teresa Gómez Puertas 2022

Una cerveza nos tomamos en el extremo de esa cala y poco más el día de viaje hace mella, así que al apartamento o cenar algo y dejamos ya para el día siguiente lo programado.

Martes, primera parada NIgran, Victor quería visitar una tienda especializada en impresión 3D que es su afición, y como ya comente en La tortura de viajar con un fotografo es un pequeño peaje que pago.

Después de buscar un sitio para comer ( taperia o, druida), decidimos darnos un pequeño paseo por la playa, y como no hacer alguna foto con las islas Cies al fondo.

Pontevedra
Negrin (Pontevedra) Teresa Gómez Puertas

El miércoles ya vamos a visitar tres faros, primera parada, Faro Punta Nariga, el tiempo no acompaña llueve a ratos y hay niebla, pero a no ser que caigan chuzos de punta esto no nos arruga, continuamos con el itinerario previsto. Este faro ya le he visto fotos nocturnas y es bastante bonito y está muy cerca de nuestro alojamiento.

La niebla da siempre ese halo de misterio a las fotos y como no había nadie allí pudimos hacer bastantes fotos… eso si una escultura que se encontraba en su punta había desaparecido, desde luego los vándalos no dejan títere con cabeza.

Después de este faro nos dirigimos a Corme de donde era mi abuelo paterno y aunque este faro lo habíamos visitado en un viaje anterior fuimos a revisitarlo, es de el de Roncudo, de hecho una fotografía de este faro ya formo parte de una de mis exposiciones en 2010 «15 años de instantes» con Círculo Fotográfico de Aragón .

Es un faro no tan vistoso como el de Punta Nariga e idéntico al de Laxe, pero a mí no dejan de gustarme por eso. Está lleno de cruces que también tienen una fotografía, porque el mar hace de fondo Son Cruces blancas clavadas en la roca en memoria de los innumerables muertos y desaparecidos en esta costa. Pescadores cuyos cuerpos nunca aparecieron y es una manera de recordarlos.

Siguiente parada de este miércoles Laxe y alli antes de continuar con ninguna visita toca ir a comer, estamos en Galicia y de momento en ningún sitio hemos comido mal.

Con Google buscamos un sitio y encontramos aparcamiento justo enfrente, la Cervecería de Laxe, donde comimos realmente bien a base de raciones, pulpo, raxo, calamares y probamos por primera vez la cerveza 0,0 tostada de Estrella Galicia que nos gustó mucho.

Después nos fuimos al Faro de Laxe, que es parecido si no igual al de Corme, pero aquí hay una ruta de percebeiros que es un agradable paseo pegado al mar…. y claro toca hacer alguna fotografía con filtros.Aquí el faro estaba en mantenimiento y había más coches aparcados, pero el paseo fue totalmente en solitario.

El cielo amenazaba lluvia, pero no apareció en gran parte del día… y disfrutamos del olor a mar y de estar en pleno contacto con la naturaleza.El batir las olas contra la roca es un sonido bastante relajante, sobre todo cuando no vives cerca de la costa.

Después de esto volvimos a Malpica de Bergantiños, a buscar algo de pan para la cena y a descansar.. Fin de este miércoles lleno de sensaciones.

El jueves tenía que ser el día de hacer alguna nocturna y el día amaneció bastante despejado, así que nos subiríamos a la Ermita de San Adrián y acercarnos a vislumbrar las islas Sisargas, un poco de exploración de día para poder hacer las nocturnas.

Cuando al fin acudimos al atardecer se nos llenó de nubes que para los atardeceres es bastante estético, pero no dejan ver ni una estrella…

Tardo mucho en anochecer, así que pudimos hacer bastantes fotos hasta que llegamos a la ansiada noche… si bien no vimos estrellas si luciérnagas, que hacía mucho que no veía y barcos de pesca saliendo a faenar.

Pero no nos podíamos ir de allí sin hacer alguna nocturna a la Ermita y a Víctor asomándose al mar.

El viernes, después de averiguar que más podíamos ver, y que podría ser interesante para nosotros, unos molinos pegados al mar nos parecía algo curioso y con Google maps allí nos plantamos. Al principio nos llevó al sitio equivocado, pero la suerte fue que era más elevado que donde estaban los molinos y pudimos localizarlos de manera visual. Estos molinos aprovechaba la fuerza de una arroyo que termina de desembocar al mar.

Estos molinos están en un hermoso entorno que se mezcla con la belleza escarpada costa del atlántico. Son en total cinco molinos de mampostería.

Alli estuvimos con una pareja que viajaba en furgoneta camperizada con un perro, ella se había dedicado a la fotografía de manera profesional. Tuvimos una agradable conversación antes de iniciar la visita a los molinos.

Como hacíamos la visita sin prisa, nos llevó parte de la mañana visitar y fotografiar los molinos y nuestra siguiente parada sería Muxia y allí lo primo que teníamos que hacer es comer y la verdad que el sitio elegido no pudo ser mejor. El Restaurante A casa do o peixe, comimos de maravilla, navajas al whisky, zamburiñas y un hermoso pescado para dos que nunca había comido, pero que nos encantó.

Un breve paseo por Muxia después y volvimos al apartamento, no fue la comida, pero seguramente tuvo que ver con la bebida, cada mi cuerpo soporta menos el alcohol y empece a no sentirme muy bien.

El sábado nos fuimos a ver una zona natural como son las Fraguas del Eume, pero antes fuimos a hacer una visita a un pueblo muy pequeño, pero bonito, que se llama Redes. Allí vimos un curioso espantapájaros…